Entre los miles de millones de estrellas que pueblan el cielo, han existido algunas que han estimulado la fantasía del hombre, quien en tiempos remotos contemplaba el mundo con mucha más atención y amor que ahora. Así, a los hombres les pareció que algunas estrellas componían figuras de objetos, animales o personas.

Entre los observadores del cielo se contaron los antiguos griegos, que pusieron nombre a las figuras que veían. Éstas se denominan constelaciones y, entre las estrellas que las forman, por lo general no hay otro punto de unión que la fantasía.

Las constelaciones resultan de gran ayuda para quien desee saber qué parte del cielo está contemplando, y los nombres que les dieron los griegos son fáciles de recordar. Por esto las antiguas «fantasías» han llegado hasta nosotros. ¿Queréis saber algunos nombres? Andrómeda, Águila, Hipocampo, Cochero, Cisne, Delfín, Hércules, Osa Mayor y Osa Menor, Cuervo, Serpiente, etc.