¿Por qué percibimos la luna más grande en el horizonte?

¿Por qué percibimos la luna más grande en el horizonte?

Te habrá pasado más de una vez: es de noche, miras al horizonte y ves una enorme luna que no se parece en nada a la que se ve normalmente cuando esta se encuentra más alta en la bóveda celeste. Este efecto se conoce como ilusión lunar.

¿Es más grande la luna en el horizonte?

Pensar que realmente no se trata de una ilusión y creer que la luna a veces se ve realmente más grande en el cielo es normal; en el siglo IV a. C. Aristóteles ya pensaba que esta magnificación era causada por la atmósfera de la tierra. Sin embargo, aunque la atmósfera sí que cambia el color que percibimos de nuestro satélite, no lo agranda ni lo reduce. De hecho, desde la Estación Espacial Internacional, donde la importancia de la atmósfera es mucho menor, los astronautas también perciben el fenómeno.

Si todavía no te convence que se trate de una ilusión puedes hacer la prueba. Coge un objeto pequeño en tu mano y estira el brazo para compararlo con la luna en el horizonte. Haz lo mismo cuando la luna se encuentre más alta y verás como la diferencia es la misma. También puedes sacar una serie de fotografías según la luna se va moviendo y llegarás también al mismo resultado. La luna no varía en tamaño, es nuestra percepción lo que nos hace pensar que es así.

¿Está relacionado con las superlunas?

Este efecto de la ilusión lunar no está relacionado con las famosas superlunas, que se producen cuando la luna se encuentra más cerca de la tierra, y efectivamente esta se percibe hasta un 13% más grande. De hecho, esta variación es practicamente inapreciable al ojo humano.

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¿Qué es la ilusión lunar?

La ilusión lunar ocurre cuando la luna se encuentra sobre el horizonte y parece mucho más grande que cuando está sobre el cenit. La explicación a este bonito fenómeno no es del todo fácil, de hecho a día de hoy no hay un consenso sobre este efecto, sin embargo sí que hay dos teorías que son las que más peso tienen a la hora de explicarlo, y en ambas el funcionamiento de nuestro cerebro es el culpable de que percibamos así nuestro statélite.

La primera teoría propone que esta percepción es una ilusión óptica ya que al ver la luna sobre el horizonte estamos comparando su tamaño relativo con el tamaño de las cosas que conocemos con exactitud (árboles, edificios…). Sin embargo, al observar la luna en lo alto del cielo, sin referencias, esta parece más pequeña. Esto tiene bastante sentido, sin embargo se ha demostrado que los pilotos de avión también observan el fenómeno en pleno vuelo y no tienen con qué comparar al satélite. Por lo tanto esta teoría no explicaría el fenómeno en su totalidad.

La otra teoría importante explica el fenómeno en base a cómo funciona el cerebro para calcular distancias:  a lo largo de la vida nuestro cerebro ha aprendido que las cosas que se encuentran cerca de nosotros se ven más grandes, y las que están lejos se ven más pequeñas.

Aunque sabemos que la forma del cielo desde la tierra es una semiesfera, nosotros percibimos el cielo como un plano, de manera que lo que está justo encima de nosotros es más grande que lo que se encuentra en el horizonte. Por ejemplo, un pájaro que se encuentre a 100 m de nosotros lo percibiremos más grande si se encuentra sobre nuestra cabeza que si se encuentra sobre el horizonte.

Por lo tanto, cuando la luna se encuentra sobre nosotros, el cerebro asume que tiene su tamaño máximo. Según se va acercando al horizonte, el cerebro interpreta que se va alejando de nosotros y debería percibirse más pequeña. Como esto no sucede,  calcula mal su tamaño y distancia y la percibe más grande para que se comporte como el resto de objetos. Este efecto también se produce con el resto de cuerpos celestes, especialmente con el sol que se percibe más grande cuando atardece o amanece.

Como en muchas otras cosas todavía no entendemos el funcionamiento del cerebro en su totalidad. Con esta ilusión ocurre algo realmente curioso y es que, si hacemos el pino, la ilusión desaparece. Actualmente no se sabe por qué el cerebro deja de funcionar como lo hace normalmente para este caso concreto, cuando estamos boca abajo. Así que la próxima vez que veas la luna gigante en el horizonte ya sabes, ¡date la vuelta!

Para acabar, en este espectacular video que ha realizado Mark Gee donde se ve la salida de la luna en el horizonte. Además del efecto que comentamos, el fotógrafo ha utilizado un gran teleobjetivo para ampliar el tamaño y la percepción de nuestro querido satélite.