El primer testimonio de la rueda aplicada a un vehículo se remonta a hace unos 6 000 años.

El hombre no esperó la aparición del vehículo con ruedas para desplazarse.

Caballos, camellos, dromedarios y llamas —a veces lo hacía el hombre mismo— transportaban las cargas, y eran imprescindibles en las zonas desérticas o montañosas.

En las regiones del Norte, esquís y trineos ayudaban a moverse por la nieve. Los trineos eran arrastrados por perros, caballos o renos. Y además, como es natural, estaban las embarcaciones para desplazarse por el agua.